POST IDEOLÓGICOS

El Circuito Regenerador, contra las masías.

Si hay algo que nos repatea a los organizadores del circuito es la falta de fé de los maniqueos. Ellos sólo ven dos alternativas nocheviejeras: fiesta depredadora o reclusión con amigos de siempre en una masía.

Nos repatea porque somos precisamente la luz al final del túnel de esa fastidiosa dicotomía. En la fiesta depredadora, todo es paranoia y desconfianza entre extraños. En la masía todo es más de lo mismo: un encierro con los amigos de siempre. Nosotros conseguimos cuadrar el círculo de combinar el ambiente amistoso pero librándonos de la asfixia del cotilleo y la culturilla habitual del endogámico grupo de toda la vida. Así pues, le tenemos declarada la guerra a las masías porque son justo la gente susceptible de ser regenerada. Gente que sospecha de las fiestas depredadoras pero no se atreve a dar el salto al circuito regenerador.

Taquillera
No hay entrada rebajada (ni gratuita) para nadie a no ser que Raúl, por su propia iniciativa y boca, me lo haya indicado.
Ni amigos facebookeros ni amigos más sólidos, ni ninguna de sus 1000 amantes al alimón entrarán sin soltar los 15 euros.
De nada servirán la seducción, las súplicas o el chantaje.

El espíritu regenerador, explicado para novatillos
La ingenuidad forma un cócter explosivo cuando se mezcla con la desconfianza. Así pues, muchos inocentes desconfían de la sofisticada agitación propagandística del circuito regenerador, asociando directamente el encanto de su propaganda con la sospecha acerca de su hipotético carácter regenerador. Están en Babia.
El Circuito Regenerador opera cual utopía. Recordemos que una utopía es un mundo ideal que se monta uno en la cabeza y que al chocar con el mundo real demuestra las contradicciones y tonterías de este último. En este caso la utopía se hace carne en las nueve horas que dura el evento regenerador. En el choque entre fiesta regeneradora y fiesta depredadora convencional, así como en el choque entre una utopía y el mundo cruel saltan chispas, y al final cada uno queda en el lugar que le corresponde. Las diferencias de resultados entre una fiesta depredadora convencional y una regeneradora están a la vista. No son simples diferencias de intención o proyecto. A la mañana siguiente, el 1 de enero del 2009 en este caso, un fiestero regenerado, no tiene resacón de garrafón, no encuentra su cartera vacía de dinero, no recuerda frustraciones eróticas fruto de ambientes depredadores y solitarios diseñados únicamente para la caza sexual del lobo estepario disfrazado de cordero. Por el contrario, se conmueve de recordar instantes de carnaval oral polifónico, momentos de surreal confianza con aparentes desconocidos con piel de lobo que resultan ser corderitos. Momentos que, tras un pormenorizado análisis de la noche barcelonesa, sorprende que sólo el circuito regenerador siga ofreciendo. La verdad es que sin competencia, cualquiera triunfa.

La Nochevieja Regeneradora y sus ironías
Ironía número 1.“Los visionarios son minoría”

En primer lugar, la entrada ya está a 40 euros. Ahora la ironía. Hay dos tipos de regenerables. Aquellos que están seguros de que van a venir pero esperan a ver que dice su grupeto de degenerados. Este sujeto está dispuesto a pagar lo que sea a última hora. Luego tenemos a los visionarios, un ejemplo a seguir. Ellos se sacan el abono en plan comando al precio reducido y luego sus amigos ya se apañarán. Estos últimos suelen ser terriblemente más eficaces a la hora de seducir a sus amigos, pese a saltarse a la torera elmétodo asambleario, o quizás por eso mismo.



“Los estudios de mercado no tienen sentido”
Ironía número 2.

Un asiduo del circuito regenerador es una megastar del marketing o mercadeo y nos hizo un estudio de mercado. La conclusión es que valorando la exclusividad del evento: accesos privilegiados céntricos, insólita barra libre sin garrafón, conciertos salvajes de versiones con feed-back con el público, camareros cortando jamón, horario maratoniano, etcétera, el precio tendría que ser de 120 euros y tendría que estar dirigido a la clase media-alta de Sarria-Sant Gervasi. Todos sabemos lo sosita que es esta gente. En el caso de hacerle caso a este bienintencionado seguidor, la regeneración no tendría lugar.

“El secreto está en la masa”
Ironía número 3

Muchos incautos dicen “huy a esa fiesta van mas de treinta personas” y lo asocian con algo desagradable por la confusión y el tumulto. Hacen el símil en base a sus experiencias en fiestas masivas. En lo que no reparan es que toda esa gente de su vida preregeneradora no pasan de leer la segunda línea de este mail. Así pues, la criba del circuito regenerador es natural, y la masa que viene a la Nochevieja Regeneradora es pura pizza italiana, a distancia sideral de la masa entontecida al uso.

Matemáticos contra artistas
La brigada de redactores de nuestro festival panfestivoleninista ha estado en insípidos guateques de bellas artes, repletos de ombligos del mundo y también ha estado en incendiarios guateques de matemáticos, repletos de hilarantes perturbados que no se creen más importantes que una ecuación. El circuito regenerador se decanta masivamente por los segundos, rechazando el esteticismo y abrazando el academicismo euclidiano. Las fiestas de bellas artes nos recuerdan a los nórdicos, que intentan desesperadamente disfrazarse y comportarse histriónicamente sin apenas éxito. El resultado es bochornoso. La verdadera sorpresa regeneradora anida en la memoria, sin memoria de la degeneración, no hay regeneración alguna.

Todo esto viene a colación de que hemos recibido alguna que otra carta pidiendo que para regenerarse hay que cambiar de artistas en cada ocasión. Nada más lejos de las ideas platónicas que acatamos. Dado que los nuevos volverían a caer en viejos vicios, el intrínculis reside en ir puliendo a los viejos artistas, que por viejunos no son menos regeneradores sino más, en la medida en que rectifican cuales sabios ancianos venerables. No obstante, no estamos cerrados a jovenes matemáticos al servicio de la causa orgánica del circuito regenerador pero si somos intolerantes ante ególatras artistas que quieren llegar a tocar en Wembley sin otro objetivo que abrazar un éxito banal.